Publicado en Diario ADN,junio 27 2018

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El gobernador de Nariño, Camilo Romero, se ha destacado no solo por ser una piedra en el zapato de un gobierno enmermelador y de criterios únicos, dando chancletazos cuando esperan aplausos,sino  porque derrama agua encima de las toneladas de mermelada conque este régimen ha domado  congresistas,periodistas y gobernadores. Sus intervenciones, empero ,terminan siendo inevitables, así no les paren bolas ni los titulares de la prensa bogotana ni los señorones de la Casa de Nariño.

Ayer, Romero, con su firmeza de trueno, dijo que el problema de la coca es que tanto en Bogotá como en Washington creen que es solo responsabilidad de quienes la producen y no de quienes la consumen. La verdad es de puño, pero pocos lo dicen y quienes preguntamos dónde están los capos gringos que la distribuyen en el mercado de su país, no tenemos visa. Solo cuando los Estados Unidos asuman que son un país de periqueros y que o los educan para que no sigan metiendo coca por sus fosas nasales o persiguen a los grandes distribuidores e importadores, no habrá salida.

Pero Camilo Romero no paró allí. Afirmó que el problema de la coca no puede seguir siendo tratado como un lío de criminalidad sino que debe asumirse como un gran conflicto social.Mandar a la cárcel al que la cultiva o al intermediario que la compra para  revendérsela a los gringos no es la solución. El campesino siembra coca porque no hay otro producto que lo compren tan fácil, tan  a buen precio y que le paguen ahí mismo y en billetes. Insistir entonces, como lo pregona el señor presidente electo ( educado y embarnecido en Washington)  en volver a las fumigaciones sin ofertar otro producto para sembrar y vender igual,es no aprender del pasado ni jugar al futuro .Es condenar a los campesinos para que otros se enriquezcan.

@eljodario

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