Tuvieron que pasar 23 años, espacio durante el cual escuchó una y otra vez promesas de reubicación, que con el paso del tiempo hacían más lejano este anhelo, por ello cuando la Administración del alcalde Gustavo Vélez Román, les informó que este sueño colectivo era una realidad muchos no creyeron y hasta se llenaron de incertidumbre ante la nueva realidad.

“Cuando me tocó sacar la balota en el sorteo de los locales, estaba nervioso, como todos, yo creo, y me saque el número 114. De una me fui a mirar a ver cómo iba a arreglarlo para exhibir todo lo que yo vendo. Esta semana me llegan las tarjetas”, expresó don Oscar Idarraga, mientras le da los últimos retoques a su local de correas, hebillas, estuches en cuero para celular y controles.

Alimentado la ilusión que sostuvo por más de dos décadas se animó a surtir con otros productos, aprovechando que tiene más espacio para el taller donde adecua correas y fabrica otros elementos. “Tengo tres hijos y gracias a Dios a todos los he levantado con este negocio. Uno se esmera por darle todo lo que necesitan y hasta más, pero mi esposa si está nerviosa por el cambio, es que fueron 23 años en la calle; yo sé que nos va a ir muy bien, confiando en Dios, esto quedó muy bonito y la gente va a venir apoyarnos”, dice.

Su mirada deja ver el brillo de la ilusión y la alegría se vuelve tímida cuando recuerda sus días en una de las aceras de la calle Sarmiento, “todos los días sacaba de un parqueadero el puestico y lo llevaba hasta mi espacio donde soportábamos el calor y el agua, ahora estoy pensando más adelanta hacerle una bodega al local y como me tocó ventana al pasillo principal pues voy a organizar un exhibidor para que vean también las correas”, expresó.

Oficina Asesora de Comunicaciones

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